
ALIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO

ALIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO
EL COBRADOR DEL FRAC

SORPRESAS TE DA LA VIDA

CUANDO APROBÉ LA SELECTIVIDAD SE ME QUEDÓ CARA DE CULO
Entre un examen y otro nos tirábamos en el cesped y allí nos quedábamos inmóviles. Ahora que lo pienso, aquellos días hizo un calor bochornoso, esa debió ser la razón!

UN HOMBRE COMO UNA FIGURA DE BELÉN
Cuando era pequeña veraneaba en la playa de A Lanzada con mis abuelos. Alquilában un bungalow en el monte al lado de la playa y allí pasába al menos dos quincenas del verano.
Era habitual coincidir con la misma gente, así que teníamos montada una pandillita de chavalada y lo pasábamos teta.
Cada año nos montábamos una cabaña en el monte, ya que ahí pasábamos la mayor parte del tiempo. La playa solo la pisábamos para ir a darnos un chapuzón o estar "as minchas" (literal).
Hubo una quincena en la que contínuamente nos encontrábamos al mismo tipo cagando de monte en el mismo sitio. Había un par de rocas grandes y cuando pasábamos el tipiño se levantaba con todo al aire y se iba corriendo.
Nos reíamos mucho del pobre fulano, que debía cagar con mucha frecuencia, incluso le tirábamos piñas.
A veces pienso que aquel hombre recuerda ese verano como "el verano que me pasé estreñido porque unos chavales no me dejaban cagar tranquilo", pero sigo sin comprender porqué no se iba a cagar a otro sitio.

EL GERENTE DE LA UNIVERSIDAD
¡CUAN BELLA ES LA AMISTAD!

MI ACCIDENTE DE TRABAJO
LA SEÑORA
LAS ETAPAS DE LA VIDA

GAJES DEL OFICIO

LA DAMA DE LA GUADAÑA
LA SEGUNDA MEJOR ANÉCDOTA QUE HE OÍDO NUNCA
EL CAP, 2ª PARTE.
El CAP fue para mi una experiencia extrasensorial incluyendo todo lo que sufrí para conseguir el título una vez terminado el curso.
Cuando llamé a la directora del CAP y me confirmó que los títulos ya se podían recoger también me dijo que para recoger el mío era necesario entregar una copia del expediente académico de la titulación universitaria.
Y ahora puntualicemos:
1.- Hasta ese momento nadie me había comunicado que me faltaba ese documento.
2.- Legalmente, para cursar el CAP, lo que es necesario justificar es que tengas un título universitario. ¿Qué importan tus asignaturas o las notas que hayas sacado si puedes cursar el CAP igualmente?
3.- Conseguir a estas alturas un expediente académico suponía desplazarme a A Coruña una mañana y pagar alrededor de 30 euros. Teniendo en cuenta que yo trabajo por las mañanas, la cosa se complica.
Todos estos motivos no convencieron a la funcionaria, la cual alegaba que "es que lo pone en el sobre de la matrícula", como si ese sobre fuera el que manda en la administración.
También me dijeron que era una orden de Santiago. Tras llamar a los putos jefes del CAP de toda Galicia, me confirmaron que no era necesario entregar ese documento y que ellos no le daban ese tipo de instrucciones al resto de delegaciones.
En fin, todo es una mierda, porque no me dieron otra solución que decirle a la directora del CAP que ellos me habían dicho eso. Aunque así lo hice, como era de esperar, no sirvió de nada. El sobre de matrícula manda.
Finalmente opté por rendirme e ir a A Coruña aprovechando un festivo local de Vigo.
Al llegar a la Secretaría de mi escuela, ¡oh, sorpresa!, la red de ordenadores no funcionaba. -Vuelve otro día- me dijeron.
Amablemente les dije que de ninguna manera, que buscaran otro modo de solucionarme el problema o, en sentido figurado, todos iban a morir.
Después de mucho esfuerzo (hay que reconocérlo, pensar cuesta) y miradas que decían a cada momento -me da pena, pero no me apetece esforzarme más, voy a decirle que es imposible- consiguieron que en otra facultad me imprimieran el dichoso papel.
Muy contenta me fui a por mi título del CAP. Llegué al despacho de la directora que hablaba por teléfono, esperé en la puerta.
No pude evitar escuchar la conversación en la que la mujer explicaba que estaba fatal, que se pidió una baja, pero como había que entregar los títulos había vuelto ya que al menos podía coger el teléfono y escribir en el libro de registro y no había nadie más que lo pudiese hacer, porque su compañera también estaba de baja. Luego le preguntó a la interlocutora -¿y que tal lo tuyo?- en ese momento confirmé mi suposición de que hablaba con otra funcionaria.
Después de más o menos un cuarto de hora supe que el motivo de su baja era que le temblaba un dedo, me fijé en su mano y vi que en uno de los dedos llevaba una tirita!!!! PERO QUE ÑORDA!!!!!!
La tipa no hacía amago de colgar y ya pasaba de la media hora, así que me olvidé de la educación y la discreción. Entré, tosí y me revolví lo suficiente para hacerle entender que me estaba cabreando. Funcionó.
Finalmente, para rematar la faena, pude comprobar que si yo no le hubiese dicho nada del certificado, ella me hubiera dado el título sin pedírmelo.
BIENBENIDOS A CULLEREDO, TIERRA DE KOALAS


LA VECINA CEBOLLA

LA MEJOR ANÉCDOTA QUE HE OIDO JAMÁS

¡YA TENGO EDAD PARA CONTAR BATALLITAS!

PÁNICO EN LA PISCINA. UNA LOCA AGREDE A LAS ABUELITAS.
29 de junio de 2006, último día de las clases de natación en la piscina municipal.
Para celebrar el inicio de las vacaciones de los monitores, nos propusieron jugar un partido-pachanga de waterpolo. Para mi sorpresa, mis compañeros de grupo se negaron a jugar, horrorizados.
Pensé, aunque no les comprendía, que querían dar clase normal, hasta que una hizo el siguiente comentario: Yo estoy operada de la cadera. La operación me costó mucho dinero y no quiero operarme de nuevo.
¡Qué exagerada es alguna gente!, pensé. Finalmente de mi calle solo fuimos dos a jugar .
Antes del partido nos explicaron las reglas del juego de una forma muy significativa, la monitora lanzó la pelota al agua y gritó: ¡VALE TODO!.
Reconozco que en ese momento me asusté un poco.
Comenzó el partido con total normalidad. En mi equipo nos fuimos organizando un poco: tu arriba, yo me quedo aquí, que aquel defienda...¡lo normal! Pero la verdad es que nos quedó bien la cosa y enseguida nos pusimos a la cabeza en el partido. Los del otro equipo se picaron y el ambiente se tornó un tanto violento.
Las mujeres "mayores" (por no llamarles viejas de mierda) no variaron en absoluto su juego. Ni se movieron más, ni más rápido, ni mejor, simplemente se volvieron agresivas. Comenzaron a golpearme sistemáticamente en brazos y piernas, cada vez que pasaba cerca, independientemente de quien tuviera la pelota.
Una de ellas me clavó sus afiladas uñas en el pecho, noté como me escocía por culpa del cloro. Sus garras me dejaron una marca que hoy todavía conservo como recuerdo. Más tarde me di cuenta de que su intención no era clavarme las uñas, sino agarrarme el bañador a la altura del pecho. Me di cuenta porque me metió mano muchas veces.
La pelota salió fuera del campo y fui a por ella cuando otra "vieja" se me echó encima, justo cuando saltaba la corchera contra la que me espeté lastimándome la pierna en lo que hoy es un gran moratón amarillo y morado que da mucha grima. Cuando finalmente consigo la pelota aun tiene los santos cojones de decirme: - dámela que sacamos nosotros.
¡Sí, claro!, pensé. Da gracias que no te meta el pie en la boca, y le lancé la pelota a uno de mi grupo.
Aunque en númerosas ocasiones les informe de que me hacían daño , las agresiones no cesaron, hacia el final del partido me dolía todo el cuerpo. Me estaba cabreando, ¿qué pensaban? ¿qué no me sé defender? ¿qué por ser mayores tengo que respetarlas?
La paciencia tiene un límite y yo no tengo paciencia. Me estaba esforzando por contenerme, primero porque pensé que lo hacían sin darse cuenta, luego porque eran mayores, más tarde por no ser abusica... y al final lo hacía unicamente por discreción, por no dar el cante.
Lo qué más me dolía es que las viejas no se daban cuenta de esto. Ignoraban que lo único que les estaba salvando el pellejo era el esfuerzo que hacía para controlarme. Iban a terminar el partido pensado que soy una pusilánime a la que pueden zoscar sin temor a represalias, en vez de una chica educada y comedida que respeta a la tercera edad.
Pensando en esto al final me cegué. La vieja de las uñas iba a sacar la pelota tras un gol por cortesía de la que escribe. Yo intentaba hacer un tapón, sin tocarla, solo con brazos estirados intentando detener el saque. La mujer no dejaba de golpearme en el brazo sin mover la pelota, solo golpes en el brazo, uno y otro, y otro más, todos en el mismo punto, con una intensidad muy molesta... gggrrrrrr. No aguanté más.
A esta gente hay que enseñarla. Tienen que entender que son mayores, que tienen menos fuerza, menos reflejos... es inevitable (ya nos llegará a todos) pero cuanto antes lo entiendan, mejor. No hay que perder la dignidad agrediendo a la juventud.
La empuje bajo el agua e impedí que sacara los brazos, se revolvió lo que quiso. La dejaba salir a respirar y la volvía a hundir, sin lastimarla, solo para que se diese cuenta de que soy más fuerte y que no le zurré antes porque no quise.
Cuando terminé salió bastante desfigurada, con el gorro medio caído, pero sonriente. ¡Si al final lo que quería era caña! No se quejó, no dijo nada, porque sabía lo me había hecho ella a mi. Después no se me volvió a acercar.
P.D.: No le dejé marcas ¡Eh!