martes, junio 19, 2007


TIPOS DUROS

Una de mis tareas principales consiste en visitar obras de construcción. A lo largo de mi experiencia profesional he podido concluir que durante estas visitas pueden suceder acontecimientos harto sorprendentes.
Mi trabajo, para no entrar en detalles, consiste básicamente en pasear por la obra mientras observo como los demás trabajan, ¡mola!.
El caso es que la semana pasada sucedió uno de esos extraños acontecimientos. Mientras caminaba por una de las plantas del edificio en construcción, giré una esquina y de pronto sentí como algo se movía en el suelo y se oía un sonido agudo: iiiiii iiiiiii.
Sin pensarlo dos veces me aparté imaginando que entre aquellos papeles de periódico arrugados aparecería una rata asquerosa. Hay que ser muy cerdos para tener ratas en los pisos altos de una obra que aun no está terminada.
Me dirigí hacia las escaleras, pues no tenía ninguna intención de ver a un animalito tan distinguido por su capacidad para transmitir múltiples enfermedades.
Sin embargo, había algo en la escena que no terminaba de encajar: papel de periódico, suciedad típica de las obras... hasta ahí todo en orden. Restos de un bocata, botellita de agua... STOP
¿Desde cuando a un obrero le sobra pan del bocata? y lo que es más extraño ¿botellita de agua? ¿quién daría de beber a una rata?
Volví sobre mis pasos y con cierto temor me asomé a hechar otro vistazo al lugar. De pronto, de entre los papeles de periódico asomó un asqueroso... pajarito, medio desplumado con el pico tan abierto que no se le veían ni los ojos, bueno, bien mirado era hasta tierno.
Pregunté de quién era y reconocieron que lo estaban criando entre todos ¡que cucos!.
Sus padres habían anidado en la grúa torre y sus hermanos lo habían hechado del nido, cuando lo encontraron les dio tanta lástima que decidieron cuidarlo a pesar de tener herida un ala.-Hoy está mucho mejor- decían orgullosos.
Les dije que parecía espabilado, que solo aleteaba, piaba y abría la boca cuando alguien pasaba cerca de ella. Todos se sonrieron entre sí como diciendo - ese es nuestro pajarillo.
El gruista se acercó y cogió la botella de agua, pensé que se la hecharía en algún recipiente, aunque no veía ninguno por allí. Pero el hombre vació la botella directamente sobre la boca del pollito, creí que lo ahogaba, pero cerró la boca y engulló el agua tan rápido que daba miedo.
Después les pregunté que pensaban hacer con él y me explicaron que pensaban devolverlo al nido cuando estuviese recuperado. Luego bromeamos sobre que ahoran tenían un doble trabajo, si les pagaban un extra y esas cosas y después me marché.
Me fui de allí con una sonrisa en los labios pensando que, aunque presuman de ser tipos duros, son unos blandos. Sin embargo, cuando llegué a la oficina y empecé a redactar el informe correspondiente a la visita se me calló el alma al suelo, ¿y si mañana leo en los periódicos "Trabajador muere tratando de devolver un pollo lisiado a su nido"? ¿quien es la blanda?

P.D. Si buscáis pollo urraca en google os aparecerá esta imagen en la página 6. Nunca entenderé este tipo de relaciones.

miércoles, mayo 23, 2007


ALIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO



Hace años, cuando extrenaron Alien 3, le pedí a una amiga que me acompañara al cine a verla. A mi amiga no le entusiasmaba demasiado la idea, principalmente porque no había visto ni Alien ni su primera secuela.


Para convencerla le dije que no estaban demasiado relacionadas entre sí y que contándole la primera (la única que yo había visto) comprendería todo perfectamente.


De camino a la parada de autobús le fui contando la primera peli a grandes rasgos: - y entonces hay unos tíos que van en una nave por el espacio... y entonces va y aparece... y al final...


Todo parecía ir bien hasta que al final, cuando llegamos a la parada de autobús, termino de contarle la película y va mi amiga y me dice: - ¿y el Alien?


Me quedé así como en blanco mirando al vacío y entonces me di cuenta... ¡le había estado contando "2010 Odisea 2"! ¡Confundí a Alien con el Monolito y a Madre con HAL 9000! ¡vaya una mierda de friki!

jueves, mayo 10, 2007

EL COBRADOR DEL FRAC

Tengo unos clientes que son una pandilla de morosos asquerosos. Me pasé un año entero visitándoles semanalmente para cobrar sus facturas, que por supuesto nunca pagaban.

Su sistema de excusas tipo "es que" está muy bien estudiado, se nota que son profesionales: - es que no hay cambio..; - es que se acaban de llevar el dinero a la caja..., etc...

Hasta tenían el rostro de ponerse a contar un fajo de billetes delante de mi: -es que es para es para pagarle a otro proveedor... ¡MISERABLES!


Acabé poniéndome MUY seria y fue entonces cuando usaron la "excusa infalible": - es que somos unas mandadas, como tú... ¿Se puede revatir algo así?

Me rendí y opté por pedir ayuda al supremo: mi jefe.

Cuando llegamos allí, habló mi jefe, con su voz ronca de "fumadorempedernidoqueasusta": - ¿Dónde está el dueño? quiero hablar con él de un asunto. - A lo que respondieron: - El jefe se fue al médico, volverá más tarde - Otra típica, manida y falsa excusa.


Mientras esperábamos, mi jefe y yo, nos fuimos a tomar algo al bar. La camarera puso cara de sorpresa al ver una "extraña pareja" como nosotros. Además de la diferencia de edad, él es un señor muy alto y siempre va de traje y corbata (muy comercial); mientras que yo, por contra, soy bajita y traje, lo que e dice traje, nunca me he puesto.

Lo admito, no pegamos ni con cola, a su lado parezco una niña, lo cual en lugar de alegrarme me hace sentir ridícula.


Nos tomamos unos cafés y a la hora de irnos, va mi jefe y me dice que no lleva dinero, ¡que pague yo!. No es que me importara pagar, pero lo cierto es que en esa ocasión sentí vergüenza ajena y creo que la camarera también. Ya había puesto cara de extrañeza al vernos entrar , pero se notaba que le desconcertaba que de los dos fuera yo quien pagara la cuenta.

Saqué mi monederito de Pucca del bolso de la pantera rosa y pagué. Mi jefe ni se inmutó, está acostumbrado a ponerse en evidencia por sus propios méritos.


Finalmente los morosos nos pagaron, estoy convencida de que no tuvieron otro remedio, tan solo les quedaba por utilizar la excusa: -Es que el perro se comió los billetes.

viernes, mayo 04, 2007

SORPRESAS TE DA LA VIDA

El otro día quéde con una amiga y mientras esperaba por ella delante del portal de su casa, escuché la conversación de dos yonkis que también estaban allí.
Ambos vivian en el edificio de mi colega y estaban esperando una visita que tardaba en llegar.
Aunque la chica tenía un móvil, los yonkis decidieron utilizar la cabina de la acera de enfrente para llamar a su visitante que no acababa de llegar. En plena calle Urzáiz, una de las principales de la ciudad, el chico ayudó a la chica a cruzar, pero en lugar del tradicional paso de peatones, ellos prefirieron utilizar un nuevo sistema, que básicamente consistía en lo siguiente:
1º El chico se coloca detrás de la chica que pretende cruzar la calle.
2º Le ayuda a bajar el escalón de la acera.
3º Una vez sobre el asfalto, le dá un empujón cuando cree que hay espacio suficiente para cruzar.
4º Si hay suerte ella llega al otro lado de calle, pisa unas cuantas flores y ¡voilà! hoy ha salido bien.
Después de tanto sufrir para poder llamar, va el tipo y aparece justo cuando ella descolgaba el teléfono. No es que fuera tan simultáneo, es que ella tardó bastante tiempo en descubrir que parte del teléfono era "descolgable".
Los tipos le gritaron a la chica para que no usara el teléfono (me pregunto si llevaba monedas), así que ella intentó cruzar de nuevo para regresar al portal. Como tardaba, porque no tenía a nadie que la empujara, los tipos entraron en el portal.
Al final la yonki consiguió coger impulso y cruzó, pero de repente comenzó a mirar hacia todos los lados extrañada, girando sobre si misma, como si al cruzar la calle hubiera viajado en el tiempo. No sabía ni donde estaba, ni donde estaba su gente. Empezó a caminar calle abajo, avanzaba un poco, se paraba a mirar hacia arriba, y luego seguía bajando. Después vi como subía unos metros y finalmente la perdí de vista.
Cuando se dieron cuenta de que la tipa ya debía haber vuelto, los yonkis, salieron del portal y la buscaron sin mucho éxito. Uno de ellos decidió subir calle arriba. Pensé decirle que se equivocaba, pero no fui capaz, era como en una película, yo solo era una expectadora, no podía interferir.
Afortunadamente la chica consiguió llegar de nuevo al portal por su propio pie. Allí le esperaba su compañero, que curiosamente, era el mismo que estaba con ella cuando yo llegué. Naturalemente faltaba el que había salido a buscarla y empezarón a preguntarse donde estaba.
En ese momento me di cuenta, ¡era un déjà vu!. Yo ya sabía lo que iba a pasar, él la ayudaría a cruzar para llamar al tipo por teléfono, pero entonces, justo entonces... llego mi colega y me fui.

jueves, abril 12, 2007


CUANDO APROBÉ LA SELECTIVIDAD SE ME QUEDÓ CARA DE CULO
Cuando preparaba selectividad no lo pasé muy bien, me puse muy nerviosa. Sin embargo, los días de exámen estuve muy tranquila, y no solo yo... recuerdo que mis compañeros también estaban relajados. Lo que habíamos estudiado ya no importaba, el agotamiento por los exámenes no nos dejaba energía para estar nerviosos.

Entre un examen y otro nos tirábamos en el cesped y allí nos quedábamos inmóviles. Ahora que lo pienso, aquellos días hizo un calor bochornoso, esa debió ser la razón!

Recuerdo como mi DNI se quedaba adherido a la mesa, como si se fundiera el plástico. También recuerdo las gotas de sudor callendo sobre mi exámen de dibujo que quedó muy emborronado.
Hubo bastantes desmallos por golpe de calor y durante los tres días que duraron los exámenes hubo ambulancias fuera acechándonos cual buitres carroñeros. Era habitual comentar cosas como: hoy calleron tres, ayer estuve a punto de caer, la de al lado tenía cara de caer en cualquier momento...
Recuerdo a aquella profesora que nunca antes había visto y gracias a Dios no he vuelto a ver... solo tenía un diente y siempre sonreía, a pesar del calor estaba hiperactiva y por lejos que estuviera siempre te acercaba ella los folios, todavía siento escalofríos al recordarlo.
El mejor recuerdo que conservo es el partido de gaviotas en el exámen de comentario.
Hicimos los exámenes en el gimnasio del instituto de al lado, el techo era de uralita translúcida y se veían los pies de las gaviotas que se posaban sobre él. Era muy divertido ver sus pequeños pies palmeados dar pequeños pasitos. De pronto, todos nos quedamos pasmados mirando hacia el techo. Una de las gaviotas subió una pelota de tenis que había en el tejado hasta la cumbrera y la dejo caer. Cuatro o cinco gaviotas persiguieron la pelota a pie cubierta abajo y repitieron la maniobra varias veces. ¡Parecía un auténtico partido de futbol para gaviotas!
La parte más negativa de la selectividad fue que la frente se me llenó de cientos de granitos muy pequeñitos como consecuencia de los nervios.
Para solucionarlo mi madre se empeñó en llevarme a su esteticista para que me hiciesen una limpieza de cutis. En aquella época yo era tan reacia a ese tipo de cosas como un macho de pelo en pecho, pero aun así accedí.
Pobrecita mi madre, que remordimientos tuvo, porque cuando llegué allí, su esteticista me miró a la cara con atención y sin pudor lo primero que me dijo fue: "lo que a ti te pasa en la cara me pasa a mi en el culo"
Desde entonces se rumorea que tengo la cara como el culo de Paquita, una mujer digna de ser conocida.

miércoles, abril 11, 2007



UN HOMBRE COMO UNA FIGURA DE BELÉN

Cuando era pequeña veraneaba en la playa de A Lanzada con mis abuelos. Alquilában un bungalow en el monte al lado de la playa y allí pasába al menos dos quincenas del verano.

Era habitual coincidir con la misma gente, así que teníamos montada una pandillita de chavalada y lo pasábamos teta.

Cada año nos montábamos una cabaña en el monte, ya que ahí pasábamos la mayor parte del tiempo. La playa solo la pisábamos para ir a darnos un chapuzón o estar "as minchas" (literal).

Hubo una quincena en la que contínuamente nos encontrábamos al mismo tipo cagando de monte en el mismo sitio. Había un par de rocas grandes y cuando pasábamos el tipiño se levantaba con todo al aire y se iba corriendo.

Nos reíamos mucho del pobre fulano, que debía cagar con mucha frecuencia, incluso le tirábamos piñas.

A veces pienso que aquel hombre recuerda ese verano como "el verano que me pasé estreñido porque unos chavales no me dejaban cagar tranquilo", pero sigo sin comprender porqué no se iba a cagar a otro sitio.

viernes, marzo 16, 2007

¡Acabo de ver a un cura aparcando en una isleta en el puto medio de un túnel!
¡POR EL AMOR DE DIOS!

lunes, enero 29, 2007


EL GERENTE DE LA UNIVERSIDAD




¿Recordáis la escena de Shrek 2, en la que mientras viajan al reino de Muy Muy Lejano en carroza, el asno hace “FLOP” apretando y soltando los morros logrando desesperar al ogro?
Pues esta historia trata sobre ese FLOP que todos hemos hecho alguna vez.

Hacen unos años trabajé como profe. Al finalizar el curso nuestros alumnos debían realizar prácticas en empresas y otras entidades como la universidad. Fuimos a hablar con el gerente de la universidad, un compañero, mi jefe, el jefe de mi jefe y yo . Era una visita formal y todos nos mostrábamos serios y respetuosos.
El gerente era un tipo grande y nos recibió en un despacho idem. Cuando entramos hablaba por teléfono. Su voz sonaba grave y profunda e incrementaba la sensación de vacío que había en aquella habitación.

Aunque el tono de su conversación parecía cordial, como si hablase con un amigo, su rostro se mostraba rígido y severo. Era de estas personas que acojonan con su presencia.
Como no tengo costumbre de cerrar las orejas no pude evitar oir parte de la conversación que versaba sobre una cacería que había tenido lugar en algún momento pasado.
¡De repente!, para sorpresa de todos los presentes, el gran hombre hizo ¡FLOP!. Nos quedamos perplejos y asombrados. Al momento pensé -¿será un sonido que utilizan los cazadores habitualmente a modo de jerga? o ¿será una broma entre él y su interlocutor?.
Hallábame inmersa en dichos pensamientos cuando el gerente, finalizada su conversación telefónica, nos saludó cordialmente y nos invitó a sentarnos en la mesa de reuniones para tratar el tema que nos había llevado allí.
Nos sentamos en una mesa redonda y el jefe de mi jefe comenzó a exponer la propuesta objeto de la reunión.
Al cabo de unos minutos me sentí sobresaltada de nuevo, otro inusual “FLOP” se produjo , al que le siguieron otros a razón de cuatro por minuto aproximadamente. Era algo compulsivo, el hombre los hacía cada tres o cuatro palabras.
No eran unos flop cualesquiera, no. Eran grandes, enormes “FLOP” que reverberaban por toda la habitación y sonaban una y otra vez.
En aquel momento, recuerdo que me sentí muy incómoda, no solo por esos “FLOP” que hacían que diera un respingo en la silla, sino por la situación en la que me veía.Mis compañeros guardaban totalmente la compostura, no se les notaba sorprendidos en absoluto. Como si todos considerasen que hacer flop era lo mas normal del mundo mientras que yo me tenía que esforzar al máximo para no gritar “PLATO”

martes, enero 02, 2007

¡CUAN BELLA ES LA AMISTAD!

En cierta ocasión, de farra por A Coruña, comencé a sentir un pequeño malestar que se convirtió en un gran malestar por culpa del alcohol. Tenía que regresar a la residencia y le pedí a una compañera que me acompañara (que para eso están las compañeras).
Nos metimos en un taxi, ambas en el asiento de atrás. Relajada apollé la cabeza contra la ventanilla y cerré los ojos, confiando en que pronto llegaría a mi habitación y podría descansar en paz.
Todo empezó a ir mal cuando escuché un leve - ponk - cuando me giré vi como "mi amiga" se encontraba en una posición un tanto incómoda, como inconsciente con la cabeza sobre la bandeja del maletero del taxi ladeándose al ritmo de las curvas de la carretera.
En fin, pensé, una de las dos debe mantener el tipo. El trayecto me pareció eterno. Me costaba horrores mantener abiertos los ojos y me venían a la mente pensamientos como ponerse palillos o esparadrapos en los párpados, escenas de "La naranja mecánica" y sobre todo una duda - pero, ¿no era yo la que se encontraba mal?
Finalmente llegamos a la residencia y tras pagar intenté despertar a mi colega, que lejos de espabilarse parecía encontrarse en un estado cuasi comatoso.
El taxista nos invitó a salir del taxí gritando: ¡sácala, sacalá ya, sácala de aquí, salid de una vez!
Tomé a mi acompañante por debajo de las axilas y la arrastré fuera del taxí. Este maniobró bruscamente y derrapando con chirrido incluido se alejó cagando ostias.
En fin, 5 de la mañana, noche cerrada, frío que te cagas, residencia cerrada con llave, persona inconsciente en mis brazos ... ¡lo bien que habría quedado un rastrojo rodante pasando a nuestras espaldas! Pero mi destino no incluía rastrojos.
Decidí pasar a la acción porque ese no era un buen final para una anécdota, así que aparqué el cuerpo y me dirijí a inspeccionar el lugar para ver por donde nos podíamos colar.
En la primera planta solo había una luz, así que llamé a la ventana, y como no contestaban, me asomé. En el interior me encontré con los inquilinos de la habitación en un estado bastante lamentable a causa de la inhalación de marihuana en cantidades ingentes.
La ventana estaba a poco mas de metro y medio del suelo. Salté para subir y cuando estaba en cuclillas sobre el alféizar perdí el equilibrio por un instante. No sé lo que pasó en realidad, pero lo que recuerdo es que estando a punto de caer de espaldas me dio tiempo a visualizar como me golpearía fuertemente la cabeza al caer y semiconsciente yacería desangrándome sobre el jardín. Nadie me acudiría porque mi "amiga" seguiría durmiendo placidamente sobre el bordillo de la acera y dentro los fumetas zumbados no oirían mis gritos de auxilio. Pensé morir.
Por suerte, mientras pensaba hice un par de aspavientos que me ayudaron a recuperar el equilibrio y me permitieron asirme al marco de la ventana.
Una vez en el interior logré, no sin esfuerzo, despertar a un porreta para que me ayudará a subir a la borracha.
Regresé a la acera, levanté a la muchacha que seguía durmiendo y la arrastré lentamente hasta la ventana.
Ahora me rio, pero en el momento me enfadé mucho, porque cuando al borde de la extenuación logré alzar hasta la ventana a una persona inconsciente de mi estatura, pude oir como el porreta exclamaba (léase con la típica entonación de un yonqui)- ¡Helena, tía, que poco pesas, es como si flotarach en el aire!
Una vez arriba y a golpe de adrenalina, arrastré a Helena por los pasillos de tres pabellones hasta su habitación. De camino nos topamos con el vigilante nocturno, el cual tenía órdenes de denunciarnos si nos colábamos entre las 4 y las 7 de la madrugada. Era evidente que veníamos de la calle, llebábamos abrigos, así que había que improvisar.
Mis neuronas no estaban en su mejor momento así que solo se me ocurrió conversar figuradamente con la chica inconsciente - Caramba, Helena, ¡qué sueño tienes! y que frío hacía en la habitación de Ruben ¿verdad?- El vigilante se quedó tan asombrado que no dijo absolutamente nada y nos dejó pasar.
Tras dejar a Helena en su habitación me fui a la mía donde recordé lo mal que me encontraba y caí inconsciente sobre mi cama donde permanecí, inmóvil, bocabajo y con la misma ropa durante muchas muchas muchas horas.

martes, diciembre 26, 2006


MI ACCIDENTE DE TRABAJO


Una nueva empresa nos acababa de contratar y tenía que visitar al gerente en su casa, donde tenía un pequeño despacho.


No conocía la zona, y como en muchas otras ocasiones, las referencias que me daban erán iglesias y campos de futbol - Vas hasta el campo de futbol del Mosqueiro, giras a la derecha y después ves una capilla y a la izquierda hasta el crucero...


Los mapas de pueblos deberían hacerse de campos de futbol e iglesias e vez de caminos.


Di muchas vueltas para encontra el lugar. Hasta tuve una peculiar competición con una viejecita que iba en bici, que me adelantó en numerosas ocasiones y yo ella en otras tantas.


Finalmente decidí apostar por una casa y me acerqué. Aunque se oía gente en el interior nadíe respondía a mis llamadas. No había timbre ni portal en el muro de cierre, así que entré en la parcela para llamar a la puerta de la vivienda.


Cuando estaba llegando sentí un calor intenso en la pierna y al girarme vi que se me había anexado un enorme pastor belga negro que comenzó a enterrar sus colmillos en mi pierna. Me quedé paralizada con el susto y comence a gritar pidiéndo auxilio.


Acudieron los dueños de la casa y el perro me soltó sin desgarrar nada más que el pantalón. Ante la perplejidad de los dueños del perro les explique quién era y a quién buscaba. Me dijeron que a quien buscaba era a su vecino y ni siquiera me ofrecíeron pasar para ver si tenía una herida grave. Yo estaba deseando irme, así que tampoco insistí.


Llorando a moco tendido me fui hasta la casa del vecino y cuando llegué a su portal vi que tenían un cartel de "cuidado con el perro". Me costó horrores dejar de llorar para llamar al timbre.


Cuando me abrieron les dije quien era y que me había mordido el perro de su vecino. En esta ocasión tampoco me ofrecieron pasar a lavar la herida, a pesar de que la pierna me ardía terriblemente. Me dijeron que ese perro ya había mordido a más gente y nunca lo tenían atado - pues me quedo más tranquila - pensé.


Aun por encima, me hicieron pasar al lado de su perro. Yo no me atrevía, porque en ese momento sentía un pánico atroz y ellos lo único que hacían era decirme - pasa mujer, que no muerde - El perro no parecía muy feroz, pero yo no estaba dispuesta a comprobar si era cierto o no. Y pensaba - claro, no muerde, por eso teneis un cartel de "cuidado con el perro" en la puerta - Finalmente, después de mucho insistir y al ver que me quedaba petrificada pegada a la puerta decidieron agarrar al perro sin mucho interés.


Tras hacer el trabajo a toda velocidad (no podía concentrarme con la pierna infectada) me fui. Conduje varios kilómetros con el pantalón lleno de babas pegado a la herida ardiente y llorando a viva voz.


Al llegar a Pontevedra llamé a mi mamá, porque solo las mamás pueden consolarnos en una situación así. Alarmada me dijo que fuera a la mutua (tema que yo desconocía por completo).


Llamé a mi empresa pero me dijeron que no sabían qué mutua teníamos (cabrones delincuentes), que me atendieran en urgencias. Como no estaba para discutir me fui al centro de salud.


Me dijeron que la doctora de urgencias no estaba, pero que si me daba prisa podía encontrala en la cafetería.


Cuando llegué y vi que estaba tomando unas cañas, sentí un fuerte desasosiego interior que pronto desaparecío porque la doctora me atendió fenomenal. Volví a desconfiar cuando no me quiso firmar ningun parte para la empresa, no dejó ninguna constancia escrita de mi presencia ese día.


Un mes después comprendí que la tipa era una cretina. Me puso la vacuna del tétanos pero no me hizo cartilla de vacunación y para las siquientes dósis tuve que pegarme con el médico que no se fiaba de mi palabra y me abroncaba como si la incompetente fuera yo.


Eso sí, cuando volví a la oficina me sentí como un héroe herido en combate. Solo me faltó poder enseñar la herida de guerra a pesar de que era impresionante, con forma en boca de perro con todos sus dientes.


- ¿Donde te mordío?


- En la pierna


- A ver...


- No


- ¿Por qué?


- Porque no


- ¡LE MORDIÓ EN EL CULOOOOO!!!

LA SEÑORA
Cierto día íbamos en el coche por una carretera de doble carril. Aunque no estaba adelantando a nadie, circulaba por el carril de la izquierda, lo cual no va en contra del reglamento, porque la carretera terminaba en una rotonda y yo estaba colocada en el carril adecuado para girar en la dirección a la que iba. Detrás de mi venía un coche que no paraba de darme luces, no entendíamos por qué, así que decidí apartarme hacia la derecha y el coche me adelantó. Con dificultad volví a colocarme detrás de él, ya que ese era el carril por el que yo tenía que ir.
Mientras coméntabamos la maniobra - Pues vaya morro, aparta que voy yo, desde luego la gente... - Acabamos parando justo detrás de él, ya que había carabana para entrar en la rotonda - Pues vaya prisa llevaba, pues si que fue lejos... dale luces tú ahora...
Resulta irónico que yo, que siempre llevo la contraria a TODO el mundo y lo discuto TODO, sea, en ocasiones, TAN obediente que ni pienso antes de actuar: y le di luces...
- Pero, ¿qué haces?, que era de coña...
Sentí un cierto rubor que desapareció casi al momento ya que me quedé blanca cuando ví que alguien se bajaba del coche en cuestión y una tipa de casi cuarenta tacos se nos acercaba con cara de mucho cabreo. Yo dudaba entre bajar o subir la ventanilla del coche.
Aquella mujer traía mucho veneno dentro y empezó a escupirlo en forma de comentarios sobre el dudoso método que habían empleado para enseñarme a conducir y extrañas teorías sobre carreteras especiales para personas especiales como yo...
Quise argumentarle que aquel carril era direccional y no de adelantamiento, y que yo iba a la velocidad máxima recomendada, pero curiosamente solo tuve tiempo de decirle una palabra, una única palabra: - SEÑORA...
La mujer se quedó fría, paralizada y con cara de MUY ofendida, farfulló algo como: -¿señora yo?- y regresó a su coche.
- Yo no soy una señora - , debió pensar.

jueves, octubre 26, 2006

LAS ETAPAS DE LA VIDA

Las etapas de la vida son 5:

1ª Etapa de la vida INFANCIA: Tus padres te limpian el culo
2ª Etapa de la vida JUVENTUD: Te limpias el culo a ti mismo
3ª Etapa de la vida MADUREZ: Le limpias el culo a tus hijos
4ª Etapa de la vida VEJEZ: Le limpias el culo a tus padres
5ª Etapa de la vida 2ª INFANCIA: Te limpian el culo tus hijos

Conclusiones:
- La vida es un ciclo, empieza y termina con alguien limpiándote el culo.
- En la vida hay mucha mierda.
- Si no cuidas de tu familia, acabarás con el culo lleno de mierda.
- Papel de culo, negocio seguro.

YA ACABEEEE!!!!

jueves, octubre 19, 2006


GAJES DEL OFICIO

Entre mis funciones se encuentra la de impartir cursos formativos para trabajadores en empresas. Tengo dado cursos en obras, con los trabajadores sentados en ladrillos, en una empresa de venta de piensos con la gente sentada en sacos y las moscas pululando alrededor... en fin, creía que ya estaba curtida, hasta que un día tuve que dar un curso en unos vestuarios.
Al principio la cosa no estubo tan mal, el sitio estaba limpio, había bancos para sentarse y el sitio era tranquilo sin mucho ruido, en fin, no era el peor sitio en el que me había visto.
Pero llegó la una de la tarde, hora de ir a comer. A mi todavía me quedaba medio curso por dar, pero tuve que acelerar mucho la cosa, porque empezaron a llegar otros trabajadores que no asistían al curso y comenzaron a desnudarse a las espaldas de los alumnos, es decir, enfrente de mi.
Intenté a toda costa concentrarme en mis alumnos que se sonreían ligeramente entre ellos, pero me resultó imposible cuando empezaron a asomar los primeros culos desnudos al fondo. En fin, que tuve que dar por terminado el curso anticipadamente.

LA DAMA DE LA GUADAÑA

Cuando estaba en la universidad me saqué el carné de conducir.
Algunos fines de semana nos veníamos para Vigo un grupo de coleguitas y yo. Como todavía era novata conducía muy despacio y el viaje era eterno.
Aquel día de invierno, viernes por la tarde, ya había oscurecido. La carretera Coruña-Vigo es bastante lúgubre, la lluvia y la niebla ayudaron a crear un clima propicio para relatar "historias de mucho miedo", y en eso estábamos. Contábamos las típicas leyendas urbanas tipo "la chica de la curva" y la del tipo al que llamaban "rambo" que vívia huído en los montes de Galicia y se dedicaba a entrar en las casas a matar ancianos.
- ¡Te imaginas que nos aparezca el rambo en una curva!- Comentó una compi.
En ese momento, todas vimos una silueta en el asfalto, la silueta de un ser encapuchado portando una guadaña, ¡la dama de la guadaña!
¡Es la MUERTE! grito una, y todas chillamos al unísono, hasta creo que pisé el acelerador con mayor intensidad.
Se nos pasó el susto cuando pasamos al lado del paisano que venía de currar en la finca con su guadaña y su chubasquero.

viernes, agosto 25, 2006

LA SEGUNDA MEJOR ANÉCDOTA QUE HE OÍDO NUNCA

Tengo un primo que es el mejor del mundo y al que quiero como a un hermano. Pues me contó que cuando estaba estudiando FP, tenía una asignatura en la que los alumnos se portaban fatal y no atendían nunca a las explicaciones del profesor.
Cierto día el profe llegó a clase con una bolsa de deportes que colocó sobre la mesa y comenzó la clase. Poco a poco los alumnos comenzaron con su habitual rutina de murmullos, risitas y demás.
De pronto sucedió algo inesperado, el profesor abrió su bolsa de deporte y sacó un objeto que sostuvo en el aire con una mano.
Poco a poco el objeto fue llamando la atención de algunos alumnos que no comprendían lo que estaba pasando. Empezaron a darse codazos para avisar a los que estaban a su lado – eh mira eso.
En unos pocos minutos, todos los alumnos miraban con atención al profesor. Y entonces, el profesor guardó la cafetera en la bolsa y siguió con la clase.

EL CAP, 2ª PARTE.

(Es cierto, segundas partes nunca fueron buenas)


El CAP fue para mi una experiencia extrasensorial incluyendo todo lo que sufrí para conseguir el título una vez terminado el curso.
Cuando llamé a la directora del CAP y me confirmó que los títulos ya se podían recoger también me dijo que para recoger el mío era necesario entregar una copia del expediente académico de la titulación universitaria.
Y ahora puntualicemos:
1.- Hasta ese momento nadie me había comunicado que me faltaba ese documento.
2.- Legalmente, para cursar el CAP, lo que es necesario justificar es que tengas un título universitario. ¿Qué importan tus asignaturas o las notas que hayas sacado si puedes cursar el CAP igualmente?
3.- Conseguir a estas alturas un expediente académico suponía desplazarme a A Coruña una mañana y pagar alrededor de 30 euros. Teniendo en cuenta que yo trabajo por las mañanas, la cosa se complica.
Todos estos motivos no convencieron a la funcionaria, la cual alegaba que "es que lo pone en el sobre de la matrícula", como si ese sobre fuera el que manda en la administración.
También me dijeron que era una orden de Santiago. Tras llamar a los putos jefes del CAP de toda Galicia, me confirmaron que no era necesario entregar ese documento y que ellos no le daban ese tipo de instrucciones al resto de delegaciones.
En fin, todo es una mierda, porque no me dieron otra solución que decirle a la directora del CAP que ellos me habían dicho eso. Aunque así lo hice, como era de esperar, no sirvió de nada. El sobre de matrícula manda.
Finalmente opté por rendirme e ir a A Coruña aprovechando un festivo local de Vigo.
Al llegar a la Secretaría de mi escuela, ¡oh, sorpresa!, la red de ordenadores no funcionaba. -Vuelve otro día- me dijeron.
Amablemente les dije que de ninguna manera, que buscaran otro modo de solucionarme el problema o, en sentido figurado, todos iban a morir.
Después de mucho esfuerzo (hay que reconocérlo, pensar cuesta) y miradas que decían a cada momento -me da pena, pero no me apetece esforzarme más, voy a decirle que es imposible- consiguieron que en otra facultad me imprimieran el dichoso papel.
Muy contenta me fui a por mi título del CAP. Llegué al despacho de la directora que hablaba por teléfono, esperé en la puerta.
No pude evitar escuchar la conversación en la que la mujer explicaba que estaba fatal, que se pidió una baja, pero como había que entregar los títulos había vuelto ya que al menos podía coger el teléfono y escribir en el libro de registro y no había nadie más que lo pudiese hacer, porque su compañera también estaba de baja. Luego le preguntó a la interlocutora -¿y que tal lo tuyo?- en ese momento confirmé mi suposición de que hablaba con otra funcionaria.
Después de más o menos un cuarto de hora supe que el motivo de su baja era que le temblaba un dedo, me fijé en su mano y vi que en uno de los dedos llevaba una tirita!!!! PERO QUE ÑORDA!!!!!!
La tipa no hacía amago de colgar y ya pasaba de la media hora, así que me olvidé de la educación y la discreción. Entré, tosí y me revolví lo suficiente para hacerle entender que me estaba cabreando. Funcionó.
Finalmente, para rematar la faena, pude comprobar que si yo no le hubiese dicho nada del certificado, ella me hubiera dado el título sin pedírmelo.

viernes, agosto 11, 2006


BIENBENIDOS A CULLEREDO, TIERRA DE KOALAS

El primer año que viví en la residencia de estudiantes lo pase sin apenas ver la luz del sol porque la mayoría de los residentes dormíamos por el día y hacíamos vida nocturna.
Esporádicamente, para hacer algo de ejercicio salíamos a hacer footing nocturno. No sé por qué pero correr de noche es peligroso.
Un día al amanecer, por variar un poco el circuito, decidimos hacer "campo a través" y nos metimos por un monte. Había una especie de sendero rodeado de maleza y fuimos por él.
Al cabo de un tiempo, encontramos el muro de una parcela y empezamos a escuchar ladridos. Yo me preocupé un poco, pero me tranquilizaron al explicarme que un perro no saltaría un muro tan alto. Seguimos corriendo siguiendo el sendero pegado al muro hasta que encontramos un boquete en el muro, y allí estaban los perros, esperándonos.
Hechamos a correr (más rápido) y esta vez por el medio de la maleza. Creo que los perros no llegaron a salir de la parcela, pero el susto fue importante y los rascazos en las piernas también.
No contentos con la primera aventura, seguimos con la costumbre de correr por la noche, pero sin alejarnos del camino.
Una noche, alrededor de las 3 o 4 de la madrugada fui con otro chico a hacer footing y al llegar a una carretera oscura la historia pareció repetirse.
Comenzamos a oir los ladridos de lo que aparentaba ser un perro grande, pero no veíamos nada, así que no sabíamos si estaba suelto o no, ni siquiera le vimos la silueta, solo le escuchábamos cada vez más cerca.
El miedo se apoderó de nosotros y el instinto de supervivencia hizo que nos subiéramos a un poste, uno por cada lado a modo "koala". No sé cuanto tiempo pasamos allí arriba, pero sí sé que vimos una luz a lo lejos, y cuando el coche estubo lo suficientemente cerca de nosotros nos dimos cuenta de que estábamos subidos en un cartel que ponía "Benvidos o Concello de Culleredo".
Estoy segura de que en aquella noche, el que pasó más miedo fue el conductor de aquel coche.





LA VECINA CEBOLLA

Viví en un piso de estudiantes durante un par de años. Cierto día fuimos a hablar con el presidente de la comunidad de vecinos. Nos abrió la puerta una sonriente señora que nos dijo que su marido estaba cagando y que todavía tardaría unos minutos, por lo que nos invitó a pasar al interior de la vivienda.
Mientras esperábamos a que el presidente terminase de cagar, su mujer nos explicó, amablemente, que tenía puesta la lavadora en ese momento porque con la tarifa nocturna de fenosa le salía más barato y un centenar de historias similares.
Mientras hablaba y hablaba nos dijo una frase que merece la pena reproducir:
- Pues ya sabeís, filliñas, que cuando necesiteis algo, una bombona o una cebolla, podeis subir aquí, que aunque seais estudiantes podeis ser buenas personas.
A partir de ese día, siempre nos referíamos a esta señora como "la vecina cebolla"

viernes, julio 21, 2006




LA MEJOR ANÉCDOTA QUE HE OIDO JAMÁS


Hace ya algún tiempo escuche la anécdota más asombrosa que jamás había escuchado. Estaba escuchando el programa radiofónico "No somos nadie", que escucho de vez en cuando muy a mi pesar, pues preferiría que Gomaespuma regresara al horario matutino (que es el que puedo oir).

En el programa de Pablo Motos (un gilipollas integral) hay una sección en la que participan los oyentes (la única parte del programa que a veces es interesante). Se propone un tema y la gente llama para contar sus experiencias. Ese día preguntaron a la gente qué partes del cuerpo conservaban en casa (pelo, uñas, muelas...), un asco, vamos.

Una oyente llamó para contar el caso de la familia de su novio. Por lo visto (lo contaba como cierto), la madre de su novio tuvo un aborto y conservó el feto en un tarro con formol. Lo tenían expuesto en el salón y los sobrinos del novio de la oyente le llamaban "el tío frasquito". Dijo que en las reuniones y celebraciones familiares (navidad, cumpleaños...) acostumbran a hacer comentarios del tipo: "El tío frasquito siempre estará con nosotros" o "Siempre nos quedará el tío frasquito". PARA ALUCINAR!!!

jueves, julio 13, 2006





¡YA TENGO EDAD PARA CONTAR BATALLITAS!



Allá por el chiquiticuantos, vivía yo en una residencia de estudiantes. Un día fuimos a una urbanización cercana a pasar el rato y mangar algo como bombillas, ladrillos, señales de tráfico..., lo típico que hacen los estudiantes universitarios.
No sé por qué, ese día pensamos que sería divertido llevarnos una pesada maceta de barro que estaba dentro de una parcela en la que había una casa que parecía deshabitada.
Para entrar en la parcela había que saltar un muro de aproximadamente 1,80 metros.
Hicimos un sorteo para decidir quien entraba. El sorteo consistía en que todos señalábamos a un chico para que fuera él, y siempre señalábamos al mismo. Era un tipo extremadamente delgado, le llamabámos "1/2 Kilo" (Medio para abreviar). Supongo que lo escogíamos porque pensábamos que si lo pillaban podía desaparecer más facilmente que los demás.
Una vez hubo saltado el muro intentó levantar la maceta, pero pesaba demasiado (era el contrapunto de ser el más escurridizo), probó con otra un poco más pequeña que tampoco levantó y al final escogió la más pequeña (parecía el cuento de los tres ositos).
Cuando tenía la maceta en los brazos, todos escuchamos el ladrido de un perro en el que no habíamos reparado hasta el momento, pero que estuvo en el interior de la parcela y a la vista de todos desde el primer momento. Era un perro tranquilo, hasta que le tocamos las macetas.
Medio miró al perro, el perro le ladró. Medio miró la maceta, miró al perro y volvió a mirar la maceta. Finalmente, al son de "¡Corre Medio, corre!", soltó la maceta y corrió, saltó el muro y siguió corriendo hasta desaparecer.
El perro no llegó a moverse, llegamos a preguntarnos si sería de cartón-piedra. Lo único que se movió fue la maceta que quedó en la misma posición, intacta, pero a unos 3 metros de su posición original.
De vuelta a la residencia, mientras todos pensaban en la cara de los dueños de la casa cuando notaran que alguien había intentado robar una maceta tan fea, yo creía que alucinarían imaginando cómo la maceta se había desplazado ella sola. Siempre he sido muy independiente.