lunes, agosto 13, 2007


JIMMY CORRIGAN, El chico más inteligente del mundo, por Chris Ware


El título de este blog es un pequeño homenaje a esta gran obra que yo no podría describir mejor de lo que lo hace el señor Andrés Burgos, por lo que cito textualmente:



Jimmy es calvo prematuro y está algo pasado de peso. A la mitad de sus treintas, con frecuencia lo confunden con un anciano enfermizo. Sufre de timidez patológica y dependencia edípica, ambas realmente densas. Acaba de recibir en su cubículo anónimo de una oficina gris una nota que dice: “me he sentado frente a ti durante seis meses y no te has fijado en mí ni una sola vez, adiós”. Jimmy mira por la ventana y ve a un tipo vestido de superhéroe arrojarse desde la azotea de un edificio vecino. Los consiguientes dibujos minuciosos no nos ahorran el cuerpo estrellado contra el asfalto, el corrillo de curiosos ni la sensación de que ese suicida era el ignorado compañero de oficina.

Así se plantea, desde la primeras páginas, el tono que sostendrá a lo largo de muchas otras una de las novelas gráficas más ambiciosas en la historia del género: Jimmy Corrigan, el chico más inteligente del mundo.

La historia autobiográfica en la que Chris Ware, un autor ya mítico en el medio, nos narra el reencuentro de Jimmy con un padre desconocido se irá expandiendo con un ímpetu avasallador en distintos planos temporales, licencias oníricas y personajes convergentes. A la vuelta de cada hoja el lector puede esperar dosis de sorpresa que no pocas veces rayan con la paradoja.

La estética de Jimmy Corrigan , que delata la fascinación del autor por algunas tendencias vintage marca con claridad los límites entre la narración y los deleites esquizoides de un dibujante compulsivo. Incluso un lector poco entrenado puede seguir la trama si no se preocupa demasiado por la dilación en el cruce de algunas historias.

Quien acompañe en su viaje a este Odiseo nada heroico revisitará, de la mano del humor corrosivo que ostentan ciertos espíritus calmos, paisajes que le traerán a la memoria las atmósferas, silenciosas y perturbadoras, de los cuadros de Edward Hopper, o evocará sin remedio los escenarios de algunas películas independientes americanas donde siempre es otoño frente a una gasolinera vacía. Aquellos que sientan debilidad por el halo de las melancolías inaprensibles tendrán su recompensa en personajes desamparados mirando a la nada y transiciones pacientes, donde se emplean cuantas páginas sean necesarias para hipnotizar al lector con la caída de la nieve o el asalto de la sombras nocturnas sobre los tejados.
Quizá los principales personajes de esta historia sólida y profunda, incluso por encima del propio Jimmy –que no es ni de cerca el chico más inteligente de ningún lugar-, sean los escenarios corrientes, cargados de poesía por la pluma de Ware, donde el vacío que reina en el interior de los seres humanos se llena con el susurro de un mundo que nos abruma si le prestamos atención, un susurro que sólo los genios saben plasmar en las páginas de un libro.

domingo, agosto 12, 2007


¡QUÉ HUMILLANTE!

Desde siempre en mi familia se ha discrepado sobre el parecido que guardo con mis padres. Supongo que es un entretenimiento habitual en todas las familias, pero es que mientras que mi familia paterna afirma que soy la viva imágen de madre, mi familia materna asegura que mi padre y yo somos como dos gotas de agua. Es decir, todos reniegan de mi.
En definitiva, tanto mis padres como yo, la unidad familiar, opinamos que me parezco mucho más a mi padre. Quizá no tanto físicamente como en el caracter. Siempre he creido que mi padre me leía la mente, mientras que a mi madre le podía engañar con facilidad.
Por poner un ejemplo, cuando estaba en sexto de EGB, tenía un profe que nos obligaba a llevar a casa los exámenes corregidos para que los firmaran nuestros padres. Un día llevé un exámen de sociales que no me había salido muy bien, no recuerdo si lo había suspendido, pero sí que recuerdo perfectamente que durante el exámen le había pedido a mi compañera que me soplara algunas respuestas. Nunca me ha gustado la geografía.
Le di el exámen a mi padre y al cabo de un momento me dijo la siguiente frase que quedó grabada a fuego en mi cabeza:
- ¿Qué es esto?
- ¿Lo qué?
- Aquí te preguntan el nombre de la isla que se encuentra al norte de nomeacuerdodonde.
- ¿Si?
- Y tu has contestado que se llama Nidea
Y entonces lo vi claro, ni yo misma me había dado cuenta hasta ese mismo instante, pero él lo sabía ¡mi padre me lee la mente antes que yo misma!
- ¿Si? (glups)
- No será que intentabas copiar de otra que sabía menos que tú, y como estás sorda no le entendiste y escribiste que la isla se llama "ni idea"
Y eso que mi padre no entiende ni papa de geografía ¡Tierra trágame!

viernes, julio 27, 2007



VERÍDICO

Hace unos años, era habitual que mis padres y yo quedásemos con mis tíos y mis primos para ir juntos a sitios.
Un día fuimos hasta Portugal, a una feria que hay enfrente de mi aldea. Después de dar unas vueltas nos fuimos a comer.
Miramos en varios sitios y al final nos metimos en uno que tenía buena pinta y que en la puerta tenía un cartel que ponía "so bacalhau".
Mis tíos, mis padres y yo teníamos intención de tomar bacalao porque a todos nos encanta y en Portugal lo preparan especialmente bien. Sin embargo mis primos, que todavía eran pequeñitos y no comían muy bien, no pensaban tomar bacalao de ninguna de las maneras.
Mi tía pidió una carta al camarero para que los niños pudiesen elejir.
- Nâo carta, so bacalhau.
- Y no tendreis unos huevos fritos o unos filetes para los niños, que no les gusta el pescado.
- Nâo, so bacalhau.
Todos le miramos con complicidad, pensando que el hombre intentaba tomarles el pelo a los peques. Pero el hombre se quedó serio demasiado rato y al final mi tía pidió bacalao para los niños.
Cuando el camarero se fue, comentamos lo increible que nos parecía que no tuviesen un par de huevos (de gallina) y llegamos a la conclusión de que sí tenían huevos, pero no les salía de las pelotas cocinarlos.
Después de servirnos las bebidas, cuando llevábamos un rato haciendo coñas del tipo:
- ¿Tienes hora?
- Nâo, so bacalhau.
El camarero volvió y nos dijo la siguiente frase (VERÍDICO):
- E que non temos bacalhau, ¿traemos uns filetes o uns ovos frixidos?

Pues eso... que se nos quedaron los ojos como huevos duros.

jueves, julio 26, 2007


Lo siento, no he podido evitarlo, él vino a mi!

LOS PUNKIS

Fue en una tienda del centro donde escuchamos esta conversación surrealista entre dos dependientes, chico y chica, a cada cual más pijo que el anterior.
El chico, que se había asomado por la puerta de la tienda, como sus calzoncillos asomaban bajo sus pantalones, entró alteradísimo, dando saltitos como si se meara encima.
- ¡María, María, ven corre!
- ¿qué?
- Jo tía! sales fuera, miras p'arriba, miras p'abajo y to punkis.
- ¡NO!
- Que sí tía! y además llevan bates, ¿llamamos a la policía?
- A ver.
La chica salió de detrás del mostrador y juntos de la mano se dirijieron de nuevo a la puerta, sin terminar de cobrarnos lo que habíamos comprado. Se asomaron un poquito, como en el cuento del lobo y los corderos, "saca la patita por debajo de la puerta". Después ya se hacían pis los dos.
- Jo tía, siguen ahí!.
- Jo tío! ¿que hacemos?
- No sé, habrá que esperar a ver si hacen algo.

Finalmente, la chica terminó de cobrarnos lo comprado y salimos a la calle. ¡Salimos!
Miro para abajo: 0 punkis
Miro para arriba: 3 punkis
¿¡¡¡¡¡¡CON FLAUTAS!!!!!!?

martes, julio 17, 2007

TIERNA INFANCIA

Cuando era pequeñita íbamos todos los fines de semana a mi aldea, y también pasábamos allí las vacaciones de verano.

Mi casa está en una aldea auténtica, alrededor soló hay otras tres casas y están bastante lejos. En una de estas casas había otros dos niños uno y dos años mayores que yo que eran hermanos.

Su madre los vestía igual, normalmente iban con unos pantaloncitos cortos y unas viseras azules a juego y eso hacía que parecieran más tontos, en plan Pocholo y Borjamari.

Solían venir a nuestra casa a jugar conmigo o a ver a mi padre, porque mi papá es el mejor papá del mundo mundial y todos mis amigos, conocidos y compañeros de clase me tenían envidia por ello. Porque mi papá, no solo arreglaba coches, sino que sabía hacer juguetes con casi cualquier cosa.

Estos chavales, Edu y Manu, eran como el gordo y el flaco. El mayor, Manu, era más alto y delgado, y también tenía peor caracter. Edu, por el contrario, era más bajito y regordete y bastante mejor persona, más afable e ingenuo. Para mi, su momento estelar fue cuando cogió un empacho comiendo moras.

Habíamos ido a por moras los tres, y como era la época conseguimos muchísimas. Edu empezó a comer moras directamente de las zarzas, a pesar de que le advertimos de que estaban al sol y no era prudente. Luego nos fuimos a casa y las lavamos. Manu y yo comimos moras hasta hartarnos, pero Edu que había terminado las suyas siguió comiendo de las nuestras. Mi madre le advirtió pero él no le hizo caso y luego tuvo una fiebre terrible y cagalera durante una semana. Casi la palma por glotón. Jamás he vuelto a ver a nadie comer de esa manera.

Edu y Manu solían acercarse a casa después de comer. Siempre se escondían para que no los viésemos y entrar por la ventada de atrás en la casa. No recuerdo que lo consiguieran nunca, siempre los veíamos antes porque sus gorras asomaban por encima de la piedra por la que pasaban a gatas. A veces, por pena, hacíamos como que no los veíamos.

Lo que más ilusión le hacía a mi madre (que no era muy buena cocinera) era que ellos siempre se apuntaban a la comida aunque acabaran de comer en su casa.

Luego pasábamos la tarde jugando juntos. El juego que más le gustaba a Manu era ponerme a prueba. Yo les ganaba siempre al escondite (no eran muy buenos) y él me retaba a hacer cosas que creía que no me atrevería a hacer. Nunca hubo una piedra o un árbol al que él pudiera subir y yo no (aunque yo era más joven y más pequeña). Jugando al escondite los encontraba enseguida y cuando me escondía yo terminaban por aburrirse, pedirme que saliera o irse a su casa (es que soy muy de monte). También hacíamos excursiones y a la vuelta me decía - es por aquí - y yo le respondía - pues antes fuimos por este otro camino - pues nosotros vamos a ir por aquí que se llega antes - pues yo voy a ir por allí que es el camino que conozco - pero este es un atajo - pues me da igual...

Lo mejor de todo es que mientras Manu intentaba engañarme Edu le susurraba - Manu, Manu, creo que tiene razón ellla.

Luego nos íbamos cada uno por su lado y al cabo de un rato me alcanzaban porque mi camino era el correcto.


En el "palleiro" tenía un baúl con ropa vieja con la que mi madre nos dejaba jugar y hacíamos obras de teatro.

Nunca se irá de mi cabeza el recuerdo de que Edu se pasaba el verano disfrazado de mariachi con un sombrero de paja de mi madre el bañador y mi chaqueta austríaca ¡¡de lana!! que picaba horrores y le quedaba pequeña. ¡Le encantaba!

Con ellos ví la bola de cristal, E.T., verano azul, V y la verdad es que conservo un montón de buenos recuerdos.

Un verano Manu provocó un incendio sin querer. Para nosotros fue divertidísimo, nos pasamos la tarde en la piscina (una poza) riéndonos porque los bomberos en vez de utilizar agua intentaban apagar el fuego golpeándolo con una especie de pala.

Aun a riesgo de parecer prepotente lo diré, les daba mil vueltas. No sabían nadar ninguno de los dos y llevaban manguitos en la poza que apenas cubría. Yo ya nadaba al menos tres estilos (croll, espalda y perrito). A veces intentaban hacerse los interesantes y tardaban en venir, pero yo nunca fui a buscarlos, sabía cómo hacer que vinieran. Era como un juego, el "veamos quién es mas terco". Ellos se ponían a jugar a la pelota, yo les veía sin que se dieran cuenta y empezaba a hacer que jugaba a algo mucho más interesante. Iba de un lado a otro como recogiendo cosas y después hacía como si estuviese muy concentrada preparando algo en un lugar donde pudieran verme. Al poco tiempo ya notaba como se giraban a ver y en pocos minutos los veía bajando el camino. Luego se escondían para espiarme, pero lógicamente los descubría. - ¿Qué hacías?- me preguntaban, y yo, les contestaba muy enigmática - No es asunto vuestro.- ¡et voilà!, a jugar.


Nuestra amistad terminó de repente un día que encontré una bellota gigante y Manu me la robó diciendo que el árbol lo había plantado su padre. No volví a dirigirles la palabra, entonces tenía un carácter...

Nota: Cabrón, devuélveme MI bellota!!




martes, junio 19, 2007


TIPOS DUROS

Una de mis tareas principales consiste en visitar obras de construcción. A lo largo de mi experiencia profesional he podido concluir que durante estas visitas pueden suceder acontecimientos harto sorprendentes.
Mi trabajo, para no entrar en detalles, consiste básicamente en pasear por la obra mientras observo como los demás trabajan, ¡mola!.
El caso es que la semana pasada sucedió uno de esos extraños acontecimientos. Mientras caminaba por una de las plantas del edificio en construcción, giré una esquina y de pronto sentí como algo se movía en el suelo y se oía un sonido agudo: iiiiii iiiiiii.
Sin pensarlo dos veces me aparté imaginando que entre aquellos papeles de periódico arrugados aparecería una rata asquerosa. Hay que ser muy cerdos para tener ratas en los pisos altos de una obra que aun no está terminada.
Me dirigí hacia las escaleras, pues no tenía ninguna intención de ver a un animalito tan distinguido por su capacidad para transmitir múltiples enfermedades.
Sin embargo, había algo en la escena que no terminaba de encajar: papel de periódico, suciedad típica de las obras... hasta ahí todo en orden. Restos de un bocata, botellita de agua... STOP
¿Desde cuando a un obrero le sobra pan del bocata? y lo que es más extraño ¿botellita de agua? ¿quién daría de beber a una rata?
Volví sobre mis pasos y con cierto temor me asomé a hechar otro vistazo al lugar. De pronto, de entre los papeles de periódico asomó un asqueroso... pajarito, medio desplumado con el pico tan abierto que no se le veían ni los ojos, bueno, bien mirado era hasta tierno.
Pregunté de quién era y reconocieron que lo estaban criando entre todos ¡que cucos!.
Sus padres habían anidado en la grúa torre y sus hermanos lo habían hechado del nido, cuando lo encontraron les dio tanta lástima que decidieron cuidarlo a pesar de tener herida un ala.-Hoy está mucho mejor- decían orgullosos.
Les dije que parecía espabilado, que solo aleteaba, piaba y abría la boca cuando alguien pasaba cerca de ella. Todos se sonrieron entre sí como diciendo - ese es nuestro pajarillo.
El gruista se acercó y cogió la botella de agua, pensé que se la hecharía en algún recipiente, aunque no veía ninguno por allí. Pero el hombre vació la botella directamente sobre la boca del pollito, creí que lo ahogaba, pero cerró la boca y engulló el agua tan rápido que daba miedo.
Después les pregunté que pensaban hacer con él y me explicaron que pensaban devolverlo al nido cuando estuviese recuperado. Luego bromeamos sobre que ahoran tenían un doble trabajo, si les pagaban un extra y esas cosas y después me marché.
Me fui de allí con una sonrisa en los labios pensando que, aunque presuman de ser tipos duros, son unos blandos. Sin embargo, cuando llegué a la oficina y empecé a redactar el informe correspondiente a la visita se me calló el alma al suelo, ¿y si mañana leo en los periódicos "Trabajador muere tratando de devolver un pollo lisiado a su nido"? ¿quien es la blanda?

P.D. Si buscáis pollo urraca en google os aparecerá esta imagen en la página 6. Nunca entenderé este tipo de relaciones.

miércoles, mayo 23, 2007


ALIEN VOLÓ SOBRE EL NIDO DEL CUCO



Hace años, cuando extrenaron Alien 3, le pedí a una amiga que me acompañara al cine a verla. A mi amiga no le entusiasmaba demasiado la idea, principalmente porque no había visto ni Alien ni su primera secuela.


Para convencerla le dije que no estaban demasiado relacionadas entre sí y que contándole la primera (la única que yo había visto) comprendería todo perfectamente.


De camino a la parada de autobús le fui contando la primera peli a grandes rasgos: - y entonces hay unos tíos que van en una nave por el espacio... y entonces va y aparece... y al final...


Todo parecía ir bien hasta que al final, cuando llegamos a la parada de autobús, termino de contarle la película y va mi amiga y me dice: - ¿y el Alien?


Me quedé así como en blanco mirando al vacío y entonces me di cuenta... ¡le había estado contando "2010 Odisea 2"! ¡Confundí a Alien con el Monolito y a Madre con HAL 9000! ¡vaya una mierda de friki!

jueves, mayo 10, 2007

EL COBRADOR DEL FRAC

Tengo unos clientes que son una pandilla de morosos asquerosos. Me pasé un año entero visitándoles semanalmente para cobrar sus facturas, que por supuesto nunca pagaban.

Su sistema de excusas tipo "es que" está muy bien estudiado, se nota que son profesionales: - es que no hay cambio..; - es que se acaban de llevar el dinero a la caja..., etc...

Hasta tenían el rostro de ponerse a contar un fajo de billetes delante de mi: -es que es para es para pagarle a otro proveedor... ¡MISERABLES!


Acabé poniéndome MUY seria y fue entonces cuando usaron la "excusa infalible": - es que somos unas mandadas, como tú... ¿Se puede revatir algo así?

Me rendí y opté por pedir ayuda al supremo: mi jefe.

Cuando llegamos allí, habló mi jefe, con su voz ronca de "fumadorempedernidoqueasusta": - ¿Dónde está el dueño? quiero hablar con él de un asunto. - A lo que respondieron: - El jefe se fue al médico, volverá más tarde - Otra típica, manida y falsa excusa.


Mientras esperábamos, mi jefe y yo, nos fuimos a tomar algo al bar. La camarera puso cara de sorpresa al ver una "extraña pareja" como nosotros. Además de la diferencia de edad, él es un señor muy alto y siempre va de traje y corbata (muy comercial); mientras que yo, por contra, soy bajita y traje, lo que e dice traje, nunca me he puesto.

Lo admito, no pegamos ni con cola, a su lado parezco una niña, lo cual en lugar de alegrarme me hace sentir ridícula.


Nos tomamos unos cafés y a la hora de irnos, va mi jefe y me dice que no lleva dinero, ¡que pague yo!. No es que me importara pagar, pero lo cierto es que en esa ocasión sentí vergüenza ajena y creo que la camarera también. Ya había puesto cara de extrañeza al vernos entrar , pero se notaba que le desconcertaba que de los dos fuera yo quien pagara la cuenta.

Saqué mi monederito de Pucca del bolso de la pantera rosa y pagué. Mi jefe ni se inmutó, está acostumbrado a ponerse en evidencia por sus propios méritos.


Finalmente los morosos nos pagaron, estoy convencida de que no tuvieron otro remedio, tan solo les quedaba por utilizar la excusa: -Es que el perro se comió los billetes.

viernes, mayo 04, 2007

SORPRESAS TE DA LA VIDA

El otro día quéde con una amiga y mientras esperaba por ella delante del portal de su casa, escuché la conversación de dos yonkis que también estaban allí.
Ambos vivian en el edificio de mi colega y estaban esperando una visita que tardaba en llegar.
Aunque la chica tenía un móvil, los yonkis decidieron utilizar la cabina de la acera de enfrente para llamar a su visitante que no acababa de llegar. En plena calle Urzáiz, una de las principales de la ciudad, el chico ayudó a la chica a cruzar, pero en lugar del tradicional paso de peatones, ellos prefirieron utilizar un nuevo sistema, que básicamente consistía en lo siguiente:
1º El chico se coloca detrás de la chica que pretende cruzar la calle.
2º Le ayuda a bajar el escalón de la acera.
3º Una vez sobre el asfalto, le dá un empujón cuando cree que hay espacio suficiente para cruzar.
4º Si hay suerte ella llega al otro lado de calle, pisa unas cuantas flores y ¡voilà! hoy ha salido bien.
Después de tanto sufrir para poder llamar, va el tipo y aparece justo cuando ella descolgaba el teléfono. No es que fuera tan simultáneo, es que ella tardó bastante tiempo en descubrir que parte del teléfono era "descolgable".
Los tipos le gritaron a la chica para que no usara el teléfono (me pregunto si llevaba monedas), así que ella intentó cruzar de nuevo para regresar al portal. Como tardaba, porque no tenía a nadie que la empujara, los tipos entraron en el portal.
Al final la yonki consiguió coger impulso y cruzó, pero de repente comenzó a mirar hacia todos los lados extrañada, girando sobre si misma, como si al cruzar la calle hubiera viajado en el tiempo. No sabía ni donde estaba, ni donde estaba su gente. Empezó a caminar calle abajo, avanzaba un poco, se paraba a mirar hacia arriba, y luego seguía bajando. Después vi como subía unos metros y finalmente la perdí de vista.
Cuando se dieron cuenta de que la tipa ya debía haber vuelto, los yonkis, salieron del portal y la buscaron sin mucho éxito. Uno de ellos decidió subir calle arriba. Pensé decirle que se equivocaba, pero no fui capaz, era como en una película, yo solo era una expectadora, no podía interferir.
Afortunadamente la chica consiguió llegar de nuevo al portal por su propio pie. Allí le esperaba su compañero, que curiosamente, era el mismo que estaba con ella cuando yo llegué. Naturalemente faltaba el que había salido a buscarla y empezarón a preguntarse donde estaba.
En ese momento me di cuenta, ¡era un déjà vu!. Yo ya sabía lo que iba a pasar, él la ayudaría a cruzar para llamar al tipo por teléfono, pero entonces, justo entonces... llego mi colega y me fui.

jueves, abril 12, 2007


CUANDO APROBÉ LA SELECTIVIDAD SE ME QUEDÓ CARA DE CULO
Cuando preparaba selectividad no lo pasé muy bien, me puse muy nerviosa. Sin embargo, los días de exámen estuve muy tranquila, y no solo yo... recuerdo que mis compañeros también estaban relajados. Lo que habíamos estudiado ya no importaba, el agotamiento por los exámenes no nos dejaba energía para estar nerviosos.

Entre un examen y otro nos tirábamos en el cesped y allí nos quedábamos inmóviles. Ahora que lo pienso, aquellos días hizo un calor bochornoso, esa debió ser la razón!

Recuerdo como mi DNI se quedaba adherido a la mesa, como si se fundiera el plástico. También recuerdo las gotas de sudor callendo sobre mi exámen de dibujo que quedó muy emborronado.
Hubo bastantes desmallos por golpe de calor y durante los tres días que duraron los exámenes hubo ambulancias fuera acechándonos cual buitres carroñeros. Era habitual comentar cosas como: hoy calleron tres, ayer estuve a punto de caer, la de al lado tenía cara de caer en cualquier momento...
Recuerdo a aquella profesora que nunca antes había visto y gracias a Dios no he vuelto a ver... solo tenía un diente y siempre sonreía, a pesar del calor estaba hiperactiva y por lejos que estuviera siempre te acercaba ella los folios, todavía siento escalofríos al recordarlo.
El mejor recuerdo que conservo es el partido de gaviotas en el exámen de comentario.
Hicimos los exámenes en el gimnasio del instituto de al lado, el techo era de uralita translúcida y se veían los pies de las gaviotas que se posaban sobre él. Era muy divertido ver sus pequeños pies palmeados dar pequeños pasitos. De pronto, todos nos quedamos pasmados mirando hacia el techo. Una de las gaviotas subió una pelota de tenis que había en el tejado hasta la cumbrera y la dejo caer. Cuatro o cinco gaviotas persiguieron la pelota a pie cubierta abajo y repitieron la maniobra varias veces. ¡Parecía un auténtico partido de futbol para gaviotas!
La parte más negativa de la selectividad fue que la frente se me llenó de cientos de granitos muy pequeñitos como consecuencia de los nervios.
Para solucionarlo mi madre se empeñó en llevarme a su esteticista para que me hiciesen una limpieza de cutis. En aquella época yo era tan reacia a ese tipo de cosas como un macho de pelo en pecho, pero aun así accedí.
Pobrecita mi madre, que remordimientos tuvo, porque cuando llegué allí, su esteticista me miró a la cara con atención y sin pudor lo primero que me dijo fue: "lo que a ti te pasa en la cara me pasa a mi en el culo"
Desde entonces se rumorea que tengo la cara como el culo de Paquita, una mujer digna de ser conocida.

miércoles, abril 11, 2007



UN HOMBRE COMO UNA FIGURA DE BELÉN

Cuando era pequeña veraneaba en la playa de A Lanzada con mis abuelos. Alquilában un bungalow en el monte al lado de la playa y allí pasába al menos dos quincenas del verano.

Era habitual coincidir con la misma gente, así que teníamos montada una pandillita de chavalada y lo pasábamos teta.

Cada año nos montábamos una cabaña en el monte, ya que ahí pasábamos la mayor parte del tiempo. La playa solo la pisábamos para ir a darnos un chapuzón o estar "as minchas" (literal).

Hubo una quincena en la que contínuamente nos encontrábamos al mismo tipo cagando de monte en el mismo sitio. Había un par de rocas grandes y cuando pasábamos el tipiño se levantaba con todo al aire y se iba corriendo.

Nos reíamos mucho del pobre fulano, que debía cagar con mucha frecuencia, incluso le tirábamos piñas.

A veces pienso que aquel hombre recuerda ese verano como "el verano que me pasé estreñido porque unos chavales no me dejaban cagar tranquilo", pero sigo sin comprender porqué no se iba a cagar a otro sitio.

viernes, marzo 16, 2007

¡Acabo de ver a un cura aparcando en una isleta en el puto medio de un túnel!
¡POR EL AMOR DE DIOS!

lunes, enero 29, 2007


EL GERENTE DE LA UNIVERSIDAD




¿Recordáis la escena de Shrek 2, en la que mientras viajan al reino de Muy Muy Lejano en carroza, el asno hace “FLOP” apretando y soltando los morros logrando desesperar al ogro?
Pues esta historia trata sobre ese FLOP que todos hemos hecho alguna vez.

Hacen unos años trabajé como profe. Al finalizar el curso nuestros alumnos debían realizar prácticas en empresas y otras entidades como la universidad. Fuimos a hablar con el gerente de la universidad, un compañero, mi jefe, el jefe de mi jefe y yo . Era una visita formal y todos nos mostrábamos serios y respetuosos.
El gerente era un tipo grande y nos recibió en un despacho idem. Cuando entramos hablaba por teléfono. Su voz sonaba grave y profunda e incrementaba la sensación de vacío que había en aquella habitación.

Aunque el tono de su conversación parecía cordial, como si hablase con un amigo, su rostro se mostraba rígido y severo. Era de estas personas que acojonan con su presencia.
Como no tengo costumbre de cerrar las orejas no pude evitar oir parte de la conversación que versaba sobre una cacería que había tenido lugar en algún momento pasado.
¡De repente!, para sorpresa de todos los presentes, el gran hombre hizo ¡FLOP!. Nos quedamos perplejos y asombrados. Al momento pensé -¿será un sonido que utilizan los cazadores habitualmente a modo de jerga? o ¿será una broma entre él y su interlocutor?.
Hallábame inmersa en dichos pensamientos cuando el gerente, finalizada su conversación telefónica, nos saludó cordialmente y nos invitó a sentarnos en la mesa de reuniones para tratar el tema que nos había llevado allí.
Nos sentamos en una mesa redonda y el jefe de mi jefe comenzó a exponer la propuesta objeto de la reunión.
Al cabo de unos minutos me sentí sobresaltada de nuevo, otro inusual “FLOP” se produjo , al que le siguieron otros a razón de cuatro por minuto aproximadamente. Era algo compulsivo, el hombre los hacía cada tres o cuatro palabras.
No eran unos flop cualesquiera, no. Eran grandes, enormes “FLOP” que reverberaban por toda la habitación y sonaban una y otra vez.
En aquel momento, recuerdo que me sentí muy incómoda, no solo por esos “FLOP” que hacían que diera un respingo en la silla, sino por la situación en la que me veía.Mis compañeros guardaban totalmente la compostura, no se les notaba sorprendidos en absoluto. Como si todos considerasen que hacer flop era lo mas normal del mundo mientras que yo me tenía que esforzar al máximo para no gritar “PLATO”

martes, enero 02, 2007

¡CUAN BELLA ES LA AMISTAD!

En cierta ocasión, de farra por A Coruña, comencé a sentir un pequeño malestar que se convirtió en un gran malestar por culpa del alcohol. Tenía que regresar a la residencia y le pedí a una compañera que me acompañara (que para eso están las compañeras).
Nos metimos en un taxi, ambas en el asiento de atrás. Relajada apollé la cabeza contra la ventanilla y cerré los ojos, confiando en que pronto llegaría a mi habitación y podría descansar en paz.
Todo empezó a ir mal cuando escuché un leve - ponk - cuando me giré vi como "mi amiga" se encontraba en una posición un tanto incómoda, como inconsciente con la cabeza sobre la bandeja del maletero del taxi ladeándose al ritmo de las curvas de la carretera.
En fin, pensé, una de las dos debe mantener el tipo. El trayecto me pareció eterno. Me costaba horrores mantener abiertos los ojos y me venían a la mente pensamientos como ponerse palillos o esparadrapos en los párpados, escenas de "La naranja mecánica" y sobre todo una duda - pero, ¿no era yo la que se encontraba mal?
Finalmente llegamos a la residencia y tras pagar intenté despertar a mi colega, que lejos de espabilarse parecía encontrarse en un estado cuasi comatoso.
El taxista nos invitó a salir del taxí gritando: ¡sácala, sacalá ya, sácala de aquí, salid de una vez!
Tomé a mi acompañante por debajo de las axilas y la arrastré fuera del taxí. Este maniobró bruscamente y derrapando con chirrido incluido se alejó cagando ostias.
En fin, 5 de la mañana, noche cerrada, frío que te cagas, residencia cerrada con llave, persona inconsciente en mis brazos ... ¡lo bien que habría quedado un rastrojo rodante pasando a nuestras espaldas! Pero mi destino no incluía rastrojos.
Decidí pasar a la acción porque ese no era un buen final para una anécdota, así que aparqué el cuerpo y me dirijí a inspeccionar el lugar para ver por donde nos podíamos colar.
En la primera planta solo había una luz, así que llamé a la ventana, y como no contestaban, me asomé. En el interior me encontré con los inquilinos de la habitación en un estado bastante lamentable a causa de la inhalación de marihuana en cantidades ingentes.
La ventana estaba a poco mas de metro y medio del suelo. Salté para subir y cuando estaba en cuclillas sobre el alféizar perdí el equilibrio por un instante. No sé lo que pasó en realidad, pero lo que recuerdo es que estando a punto de caer de espaldas me dio tiempo a visualizar como me golpearía fuertemente la cabeza al caer y semiconsciente yacería desangrándome sobre el jardín. Nadie me acudiría porque mi "amiga" seguiría durmiendo placidamente sobre el bordillo de la acera y dentro los fumetas zumbados no oirían mis gritos de auxilio. Pensé morir.
Por suerte, mientras pensaba hice un par de aspavientos que me ayudaron a recuperar el equilibrio y me permitieron asirme al marco de la ventana.
Una vez en el interior logré, no sin esfuerzo, despertar a un porreta para que me ayudará a subir a la borracha.
Regresé a la acera, levanté a la muchacha que seguía durmiendo y la arrastré lentamente hasta la ventana.
Ahora me rio, pero en el momento me enfadé mucho, porque cuando al borde de la extenuación logré alzar hasta la ventana a una persona inconsciente de mi estatura, pude oir como el porreta exclamaba (léase con la típica entonación de un yonqui)- ¡Helena, tía, que poco pesas, es como si flotarach en el aire!
Una vez arriba y a golpe de adrenalina, arrastré a Helena por los pasillos de tres pabellones hasta su habitación. De camino nos topamos con el vigilante nocturno, el cual tenía órdenes de denunciarnos si nos colábamos entre las 4 y las 7 de la madrugada. Era evidente que veníamos de la calle, llebábamos abrigos, así que había que improvisar.
Mis neuronas no estaban en su mejor momento así que solo se me ocurrió conversar figuradamente con la chica inconsciente - Caramba, Helena, ¡qué sueño tienes! y que frío hacía en la habitación de Ruben ¿verdad?- El vigilante se quedó tan asombrado que no dijo absolutamente nada y nos dejó pasar.
Tras dejar a Helena en su habitación me fui a la mía donde recordé lo mal que me encontraba y caí inconsciente sobre mi cama donde permanecí, inmóvil, bocabajo y con la misma ropa durante muchas muchas muchas horas.

martes, diciembre 26, 2006


MI ACCIDENTE DE TRABAJO


Una nueva empresa nos acababa de contratar y tenía que visitar al gerente en su casa, donde tenía un pequeño despacho.


No conocía la zona, y como en muchas otras ocasiones, las referencias que me daban erán iglesias y campos de futbol - Vas hasta el campo de futbol del Mosqueiro, giras a la derecha y después ves una capilla y a la izquierda hasta el crucero...


Los mapas de pueblos deberían hacerse de campos de futbol e iglesias e vez de caminos.


Di muchas vueltas para encontra el lugar. Hasta tuve una peculiar competición con una viejecita que iba en bici, que me adelantó en numerosas ocasiones y yo ella en otras tantas.


Finalmente decidí apostar por una casa y me acerqué. Aunque se oía gente en el interior nadíe respondía a mis llamadas. No había timbre ni portal en el muro de cierre, así que entré en la parcela para llamar a la puerta de la vivienda.


Cuando estaba llegando sentí un calor intenso en la pierna y al girarme vi que se me había anexado un enorme pastor belga negro que comenzó a enterrar sus colmillos en mi pierna. Me quedé paralizada con el susto y comence a gritar pidiéndo auxilio.


Acudieron los dueños de la casa y el perro me soltó sin desgarrar nada más que el pantalón. Ante la perplejidad de los dueños del perro les explique quién era y a quién buscaba. Me dijeron que a quien buscaba era a su vecino y ni siquiera me ofrecíeron pasar para ver si tenía una herida grave. Yo estaba deseando irme, así que tampoco insistí.


Llorando a moco tendido me fui hasta la casa del vecino y cuando llegué a su portal vi que tenían un cartel de "cuidado con el perro". Me costó horrores dejar de llorar para llamar al timbre.


Cuando me abrieron les dije quien era y que me había mordido el perro de su vecino. En esta ocasión tampoco me ofrecieron pasar a lavar la herida, a pesar de que la pierna me ardía terriblemente. Me dijeron que ese perro ya había mordido a más gente y nunca lo tenían atado - pues me quedo más tranquila - pensé.


Aun por encima, me hicieron pasar al lado de su perro. Yo no me atrevía, porque en ese momento sentía un pánico atroz y ellos lo único que hacían era decirme - pasa mujer, que no muerde - El perro no parecía muy feroz, pero yo no estaba dispuesta a comprobar si era cierto o no. Y pensaba - claro, no muerde, por eso teneis un cartel de "cuidado con el perro" en la puerta - Finalmente, después de mucho insistir y al ver que me quedaba petrificada pegada a la puerta decidieron agarrar al perro sin mucho interés.


Tras hacer el trabajo a toda velocidad (no podía concentrarme con la pierna infectada) me fui. Conduje varios kilómetros con el pantalón lleno de babas pegado a la herida ardiente y llorando a viva voz.


Al llegar a Pontevedra llamé a mi mamá, porque solo las mamás pueden consolarnos en una situación así. Alarmada me dijo que fuera a la mutua (tema que yo desconocía por completo).


Llamé a mi empresa pero me dijeron que no sabían qué mutua teníamos (cabrones delincuentes), que me atendieran en urgencias. Como no estaba para discutir me fui al centro de salud.


Me dijeron que la doctora de urgencias no estaba, pero que si me daba prisa podía encontrala en la cafetería.


Cuando llegué y vi que estaba tomando unas cañas, sentí un fuerte desasosiego interior que pronto desaparecío porque la doctora me atendió fenomenal. Volví a desconfiar cuando no me quiso firmar ningun parte para la empresa, no dejó ninguna constancia escrita de mi presencia ese día.


Un mes después comprendí que la tipa era una cretina. Me puso la vacuna del tétanos pero no me hizo cartilla de vacunación y para las siquientes dósis tuve que pegarme con el médico que no se fiaba de mi palabra y me abroncaba como si la incompetente fuera yo.


Eso sí, cuando volví a la oficina me sentí como un héroe herido en combate. Solo me faltó poder enseñar la herida de guerra a pesar de que era impresionante, con forma en boca de perro con todos sus dientes.


- ¿Donde te mordío?


- En la pierna


- A ver...


- No


- ¿Por qué?


- Porque no


- ¡LE MORDIÓ EN EL CULOOOOO!!!

LA SEÑORA
Cierto día íbamos en el coche por una carretera de doble carril. Aunque no estaba adelantando a nadie, circulaba por el carril de la izquierda, lo cual no va en contra del reglamento, porque la carretera terminaba en una rotonda y yo estaba colocada en el carril adecuado para girar en la dirección a la que iba. Detrás de mi venía un coche que no paraba de darme luces, no entendíamos por qué, así que decidí apartarme hacia la derecha y el coche me adelantó. Con dificultad volví a colocarme detrás de él, ya que ese era el carril por el que yo tenía que ir.
Mientras coméntabamos la maniobra - Pues vaya morro, aparta que voy yo, desde luego la gente... - Acabamos parando justo detrás de él, ya que había carabana para entrar en la rotonda - Pues vaya prisa llevaba, pues si que fue lejos... dale luces tú ahora...
Resulta irónico que yo, que siempre llevo la contraria a TODO el mundo y lo discuto TODO, sea, en ocasiones, TAN obediente que ni pienso antes de actuar: y le di luces...
- Pero, ¿qué haces?, que era de coña...
Sentí un cierto rubor que desapareció casi al momento ya que me quedé blanca cuando ví que alguien se bajaba del coche en cuestión y una tipa de casi cuarenta tacos se nos acercaba con cara de mucho cabreo. Yo dudaba entre bajar o subir la ventanilla del coche.
Aquella mujer traía mucho veneno dentro y empezó a escupirlo en forma de comentarios sobre el dudoso método que habían empleado para enseñarme a conducir y extrañas teorías sobre carreteras especiales para personas especiales como yo...
Quise argumentarle que aquel carril era direccional y no de adelantamiento, y que yo iba a la velocidad máxima recomendada, pero curiosamente solo tuve tiempo de decirle una palabra, una única palabra: - SEÑORA...
La mujer se quedó fría, paralizada y con cara de MUY ofendida, farfulló algo como: -¿señora yo?- y regresó a su coche.
- Yo no soy una señora - , debió pensar.

jueves, octubre 26, 2006

LAS ETAPAS DE LA VIDA

Las etapas de la vida son 5:

1ª Etapa de la vida INFANCIA: Tus padres te limpian el culo
2ª Etapa de la vida JUVENTUD: Te limpias el culo a ti mismo
3ª Etapa de la vida MADUREZ: Le limpias el culo a tus hijos
4ª Etapa de la vida VEJEZ: Le limpias el culo a tus padres
5ª Etapa de la vida 2ª INFANCIA: Te limpian el culo tus hijos

Conclusiones:
- La vida es un ciclo, empieza y termina con alguien limpiándote el culo.
- En la vida hay mucha mierda.
- Si no cuidas de tu familia, acabarás con el culo lleno de mierda.
- Papel de culo, negocio seguro.

YA ACABEEEE!!!!

jueves, octubre 19, 2006


GAJES DEL OFICIO

Entre mis funciones se encuentra la de impartir cursos formativos para trabajadores en empresas. Tengo dado cursos en obras, con los trabajadores sentados en ladrillos, en una empresa de venta de piensos con la gente sentada en sacos y las moscas pululando alrededor... en fin, creía que ya estaba curtida, hasta que un día tuve que dar un curso en unos vestuarios.
Al principio la cosa no estubo tan mal, el sitio estaba limpio, había bancos para sentarse y el sitio era tranquilo sin mucho ruido, en fin, no era el peor sitio en el que me había visto.
Pero llegó la una de la tarde, hora de ir a comer. A mi todavía me quedaba medio curso por dar, pero tuve que acelerar mucho la cosa, porque empezaron a llegar otros trabajadores que no asistían al curso y comenzaron a desnudarse a las espaldas de los alumnos, es decir, enfrente de mi.
Intenté a toda costa concentrarme en mis alumnos que se sonreían ligeramente entre ellos, pero me resultó imposible cuando empezaron a asomar los primeros culos desnudos al fondo. En fin, que tuve que dar por terminado el curso anticipadamente.

LA DAMA DE LA GUADAÑA

Cuando estaba en la universidad me saqué el carné de conducir.
Algunos fines de semana nos veníamos para Vigo un grupo de coleguitas y yo. Como todavía era novata conducía muy despacio y el viaje era eterno.
Aquel día de invierno, viernes por la tarde, ya había oscurecido. La carretera Coruña-Vigo es bastante lúgubre, la lluvia y la niebla ayudaron a crear un clima propicio para relatar "historias de mucho miedo", y en eso estábamos. Contábamos las típicas leyendas urbanas tipo "la chica de la curva" y la del tipo al que llamaban "rambo" que vívia huído en los montes de Galicia y se dedicaba a entrar en las casas a matar ancianos.
- ¡Te imaginas que nos aparezca el rambo en una curva!- Comentó una compi.
En ese momento, todas vimos una silueta en el asfalto, la silueta de un ser encapuchado portando una guadaña, ¡la dama de la guadaña!
¡Es la MUERTE! grito una, y todas chillamos al unísono, hasta creo que pisé el acelerador con mayor intensidad.
Se nos pasó el susto cuando pasamos al lado del paisano que venía de currar en la finca con su guadaña y su chubasquero.